El dólar inicia la semana por encima de los $1.500
El dólar oficial se tomó un respiro el miércoles pasado, bajando tras tres semanas de suba constante, quedando por encima de los $1.500. Después de un fin de semana largo, sigue muy cerca de sus máximos históricos, un cambio de rumbo que notamos desde fines de junio.
Tras un tiempo de estabilidad en el mercado cambiario, las proyecciones apuntan a que el tipo de cambio será más dinámico en la segunda mitad del año. Sin embargo, los analistas no esperan una suba abrupta, sino un movimiento gradual, influenciado por la oferta de divisas, la demanda de cobertura y las medidas del Banco Central.
En el mercado mayorista, el dólar se ajustó a $1.488 para la venta, una baja de $4,50 o un 0,3%, luego de haber alcanzado un récord de $1.492 en la jornada anterior. En la semana, se acumuló una ligera caída de 50 centavos.
La cotización se encuentra a $328,64 del techo de la banda cambiaria, que se estableció en $1.816,64. Este margen del 22,1% es el más amplio en las últimas 11 ruedas.
A pesar de la baja del miércoles, los operadores siguen atentos a la cercanía del dólar mayorista a los $1.500, un número que tiene un peso psicológico en el mercado. Según Gustavo Ber, economista del Estudio Ber, el dólar sigue rondando los $1.490, un nivel crítico que debería ser superado a medida que avance el tiempo, manteniéndose alineado con el ritmo de inflación. Para él, es clave que el proceso se realice sin sobresaltos, permitiendo que el Banco Central pueda seguir comprando divisas, aunque sea a un ritmo más lento.
En el mercado de futuros, los contratos de 2026 vieron un descenso de hasta un 0,3%. La posición de fin de julio cayó a $1.498,50, mientras que para diciembre se espera un tipo de cambio mayorista cercano a $1.645.
Agro, deuda y cobertura: las variables que definirán el semestre
Desde MM Investments, mencionan que las mismas fuerzas que explicaron el movimiento de junio marcarán el pulso del cambio en la segunda mitad del año. La incógnita es cuántos dólares del agro quedan por liquidar y si esas ventas se pospondrán para los próximos meses. También está la cuestión de si se reabrirá la canilla de deuda en moneda extranjera, que estaba parada desde junio.
En cuanto a la demanda, los expertos creen que el fin del aguinaldo podría aliviar la presión, aunque la cobertura preelectoral podría tomar protagonismo. En este contexto, el Banco Central deberá lograr un equilibrio entre acumular reservas, evitar una carga excesiva sobre las tasas de interés y mantener el tipo de cambio como una de las anclas del programa económico.
Si se normalizan los tres frentes —oferta, demanda y deuda—, junio podría verse como un simple reajuste. Pero si alguno tensara la cuerda, la relación entre tasas, tipo de cambio y reservas se convertirá en el verdadero desafío del segundo semestre.
El mercado elevó sus proyecciones hasta diciembre
El último relevamiento de expectativas del Banco Central mostró un ajuste al alza en las estimaciones para el dólar oficial de aquí a los próximos meses. Los participantes pronostican un tipo de cambio mayorista promedio como sigue:
- $1.482 en julio.
- $1.513 en agosto.
- $1.548 en septiembre.
- $1.589 en octubre.
- $1.621 en noviembre.
- $1.673 en diciembre.
Estas nuevas previsiones reflejan la expectativa de mayor movilidad cambiaria tras un periodo donde el dólar estuvo por debajo de la inflación. La economista Noelia Abbate sugiere que habrá una corrección moderada en julio, impulsada por una menor oferta de divisas del agro, mayores importaciones de energía y un aumento estacional en la demanda debido al aguinaldo y las vacaciones de invierno.
Por su parte, Federico Glustein estima que el dólar podría moverse entre $1.520 y $1.570 en julio, influenciado por una oferta más ajustada y una mayor demanda de cobertura por parte de empresas e inversores.
Las reservas se acercan a u$s50.000 millones
Mientras tanto, las reservas internacionales brutas del Banco Central están cerca de u$s50.000 millones, su nivel más alto desde septiembre de 2019. Esta mejora se debe, en gran parte, a un préstamo de u$s2.000 millones del Banco Mundial y otra operación de u$s1.200 millones respaldada, parcialmente, por el Banco Interamericano de Desarrollo.
El secretario de Finanzas, Federico Furiase, comentó que estos préstamos son una fuente de refinanciamiento más ventajosa para el Estado que obtener capital en los mercados internacionales actualmente.
Además, aclaró que estos fondos se destinarán a refinanciar vencimientos de capital de 2027, por lo que no implican un aumento de la deuda pública. En resumen, estos movimientos en el sistema financiero están pensados para fortalecer las reservas del Banco Central y prepararse para el futuro de manera cautelosa.